Querido diario,
hoy me siento más pequeña que nunca, más insignificante, más dolida.
Sé que estoy viva, porque el corazón se me retuerce de dolor, pidiéndome a gritos un descanso. Me recorres, por cada vena que circula por mi cuerpo, y es por eso que se me eriza la piel sin ningún motivo; latente el miedo que me descubre al mundo, y es que, cuánto más sola estás, más fácil es descubrirte, entre tanta gente nadie se fija en ti, y es así cuando mis ojos se convierten en Venecia y el dolor se escapa por los desagües recordándome que yo seguiré aquí, intentando olvidarte.
Querido diario, me muero. No puedo más, no puedo más.
Estoy hecha trizas, soy una puzzle sin piezas y necesito mucho pegamento para unirme, o tiempo, tal vez demasiado.
Mis dedos callejean por mi torso, recordando la única vez que te perdiste en mis entrañas (...) mi pequeño aventurero hiciste algún que otro estropicio, todavía me topo con heridas de guerra en mis caderas y tu sabor en mis colmillos, y un corazón que palpita delatándome ante cualquier registro cardíaco al son de un qué-dá-té, qué-dá-té...
Mi defecto es no saber cumplir contratos con fecha de caducidad, no entender compromisos que se esfuman al alba, sin reglas, sin preocupaciones, sin sentimientos. Él problema está en que no te has dado cuenta de que yo valgo todas esas sonrisas que te he sacado, el problema es que no te has dado cuenta de que si utilizo carmín es para que me lo arranquen tus labios; en que mis segundos aspiran a ser los primeros en aspirarte por cada poro, en quererte sin pelos en la lengua y tu lengua entre mis alientos, y mi espalda en tu pecho y tu pecho dándome los buenos días.
Necesito que me necesites y lo sepas, que me sepas sin necesitarlo y necesites saborearme ; porque al fin y al cabo me tienes sin saberlo, y sin necesitarme.
Nunca imaginé que el amor pudiese matar así, y aquí estás, besándome en la sien...
Cada medianoche me convierto en precipicio, de ese del que me caigo cuando se cruzan nuestras miradas entre las de tanta gente. Y se me cae la piel de loba que esconde al cordero, y ya que estamos el mundo también, y con él el maquillaje que oculta debajo el engranaje que hace funcionar a esta pequeña máquina llamada corazón que cada hora capicúa chirría deseos que quieren rozar tus mejillas.
Y es que el corazón se me para, ya no puede más, esta cansado de juegos absurdos, de rubias de bote y ciegos que no se esfuerzan por ver.El corazón en realidad, esta construido de un material mucho más frágil y maleable,y así puede adaptarse a cada persona, por lo menos casi siempre, puede que por eso, tus ojeras y mis curvas nunca lleguen a encajar, y por eso mis engranajes necesitan que le cambien el aceite de ese que sabe a ron barato y saliva de algún pub de Madrid.
No puedo negar que soy más de ti que de mí, de soñar que de dormir,de fingir sonreír cuando todo va mal, de follar a rabiar y amar a rabiar, de intentarte olvidar sin cesar.
Tal vez, esta sea la última medianoche que se escape otro deseo, una última noche que no sienta mis manos si no las tuyas, tal vez ya me haya cansado de esperar que mis deseos se cumplan, y esté esperando que vengas y que los hagas realidad.
Tal vez esté esperando quitarme la piel de loba y dejarme la de cordero para ti, no sé, serán disparates.
Pero para esta medianoche...
Mi deseo es tu lengua en mi paladar. Mis susurros en tu oído, mis te quieros en tu espalda y tus caricias matándose en mis curvas con unos ojos color Otoño que llenan de Primavera cada rincón de mi ser. Mi deseo es que vuelvas,
es conocer cada marca que deja tus colmillos en mi cuello y cada sabor que tu saliva puede impregnar mis mañanas. Apretarnos hasta hacernos daño queriéndonos querer. Mi deseo es saborear el abismo que puede ofrecerme tu boca si dejas al lado el resto del mundo...
Aunque sólo sea por una noche.
Mi deseo eres tu...
fin.
Sus rizos se enredaban como sus pensamientos, Enero empañaba los cristales de olvidados te quieros, y el abismo retumbaba entre las cuatro paredes que la acogían. Se arañaba el pecho su corazón, quería ir, salir de ese infierno de deseos y dolores. Sus poros revivían el calor que le otorgaba ese cuerpo que alguna vez, fue suyo.Su piel contaba una historia de coincidencias, su corazón reconvertido en cenicero de dudas, y su sonrisa oxidada de daños colaterales.Y aún así en lo más hondo de su ser, había amor.Maldita lógica femenina.
Intento aguantar, firme la barbilla y los sentimientos reprimidos, el orgullo por delante... Pero con tantas cicatrices se escapaba la tristeza..
- Te odio.Te odio porque me haces odiarme a mi misma por querer quererte, y no puedo hacerlo, no puedo, pero es tan difícil. Cada noche me acuesto intentando olvidar cada sabor que me ofrecía tu paladar, y tu cada noche te refugias en otra cama. Te odio, porque te has quedado un pedazo de mi olvidado en tu mano, olvidado como todo lo que huela a mi nombre. No entiendo nada, solo sé que duele y las lágrimas que se exprimen llevan con ellas palabras que algún día tuvieron sentido.
Y ahora tengo una espina clavada y no quiere irse por mucho que la eche. Quiero ser sola, porque ser contigo no es, ni será. Yo solo pienso en que no te conozco, no sé si quisiste o si alguna vez lo has hecho. Merezco más, y ambos lo sabemos... Y se me corre el rimmel joder, y tengo los ojos encharcados... y dios, odio esto por si no lo sabías, solo quiero que me achuches y me digas que me equivoco en todo...Te lo pedía joder, sin pedírtelo, y no supiste escucharlo.
¿No vas a decir nada?
(...)
-Miau.
-Yo también te Miau. Demasiado.
¿Que vacío sientes cuando todos te desean pero nadie te ama?
... demasiado vacío...